En diciembre acudí al estreno de un corto, “Odio los lunes”, dirigido (o algo así) por un tal Iván López, al que (al parecer) acababan de despedir esa misma semana por lo que su actitud no era todo lo “festiva” que se puede esperar en estos eventos. El aforo no estaba ni mucho menos lleno, y eso es de extrañar puesto que el propio director trabaja en los medios de comunicación y parece difícil no llenar una platea de cien localidades o así. Creo que no puede distinguir entre el público a casi ninguno de los actores que participaban en el mediometraje por lo que podrás imaginar lo orgullosos que pueden sentirse de semejante filme. Después de verlo pensé que yo tampoco hubiera ido nunca. El director, un Santiago Segura del marketing canario, llevaba una camisa con los días de la semana escritos en inglés y el Monday estaba tachado, porque lo odia. Bien. Desde el vídeo de Malú en el que hay unos mariachis cantando a una cama, nunca había visto tanta originalidad junta. La presentación del mediometraje (bueno se proyectaron también un corto documental, dos cortos de ficción y el trailer del siguiente corto del director) fue un cúmulo de bienintencionadas naderías: yo veo el mundo de manera pesimista, cuento cosas que no puedo contar de otra manera, odio los lunes porque mi padre murió un lunes y me han despedido un lunes (sí, así de claro) y bueno que nos iba a mostrar muchas cositas chupis. Luego salió a cantar (y yo ya me preguntaba que si qué era aquello la inauguración del Festival de Cannes o qué) el cantautor (una especie de Ismael Serrano bipolar con voz de Anthony and The Johnson cantando dicesquetevasperonomellas) que ponía una de las canciones al mediometraje y que dijo literalmente: La canción no va de odiar los lunes, pero bueno, el director me la pidió y yo se la dejé. Vamos, que pasaba por Pisuerga y como suenas profundo, te meto con calzador. Comienza la sesión:
- El corto documental: El director se fue tres días a París con la novia y mientras ella compraba como una descosida en Mango fallos, él, que es intelectual y comprensivo, cogió su cámara de fotos con grabación HD y grabó en el metro gente paseando en una cinta mecánica. Ya está. Es un corto documental de cinco minutos. Estuve a punto de levantarme y decir que yo me había grabado ayer haciendo un puzzle durante quince horas y que tenía el bruto que podíamos ponerlo también. Al final del maravilloso documental que cambió mi percepción del género humano hubo un fallo en la emisión y estuvimos tres minutos a oscuras. No sé si para pensar en lo que acabábamos de ver o para meternos manos. Yo pensé en que iba a empezar Gran Hermano dentro de poco y que a ver si decían el día ya.
- El corto del Alzheimer: Una chica busca a su padre que está en medio del campo oyendo música en pijama con una aparición de Rosana en rubia cantando nanas. La hija encuentra al padre y va corriendo con una botella reciclada de un licor de fresas salvajes y unas pastillas para la garganta y le dice que tiene que tomarse las pastillas. El padre le dice algo de la madre y ella pone cara de: jo, papá, mamá no está, puta memoria, puta vida, puto viejo pero te quiero, te adoro, ahora eres como un niño. Al final bailan en el prado mientras la aparición de la madre canta desde lejos y desenfocada. Fin. Nadie aplaude.
- El corto del fin del mundo: Este corto es más internacional, pone written and directed by Iván López. Supongo que quiere venderse en los estadosunidosdeamérica. Un hombre baila con una escoba, se afeita, cambia de canal, suena el teléfono. Se acaba el mundo. Para ser justos, tiene algún plano que no está mal y consigue cierta tensión. Fin. Nadie aplaude.
- El trailer del próximo corto: unas voces en off que hablan de sentimientos manidos y con una dicción robótica que ríete tú de Emma Suárez o Carmelo Gómez: dime que la vida es más que esto que imaginábamos y que siempre me querrás. Me parece escuchar un: prometiste dejarte penetrar en cualquier ciudad de Europa. Seguro que fue un problema de la dicción y del audio en directo, pero sólo por eso mereció la pena asistir como público. En el corto aparece una femme fatale cantando en un pub. Fundido a negro. Nadie aplaude.
- “Odio los lunes”: Una mujer que está en una cafetería vomitando (¿estará embarazada?) y se encuentra al salir un segurata farlopero que resulta que es su exnovio y deciden ir a hablar a una mesa y fumar. La luz de la mesa es amarilla como de fin del mundo (copia de sus anteriores trabajos) y allí tienen una discusión de pareja con el siguiente diálogo: vete olvida mi nombre y pega la vuelta. En realidad lo que hacen es irse al baño y él se baja al pilón. El visionario director encadena la secuencia de chichilungis con una boca chupando un hielo. Vemos que es una camarera que es adicta a la cosmética (luego descubriremos que ella no es la única), ojos negros, boca pintada, colorete…no sabes si viene de un After directamente a trabajar o si es Emo. Pues bien, después de comerle el chocho, el segurata, se va y la mujer llora (he vuelto a caer con este gilipollas) y se sienta y viene su novio y hablan y la camarera les toma nota. Hay que decir que la camarera, aparte de ser adicta al gloss, también lo es a los politonos maquineros creados con un midi para mediometrajes porque está todo el mediometraje con los casos puestos y escuchando música (el director nos lo explicaría con que el personaje es un personaje que intenta aislarse de la sociedad). Pues escuchando música, la camarera va a tirar la basura (unas bolsas falsas llenas de botellitas de plástico de Actimel vacío) y un camarero la ayuda con la bolsa que pesa doscientosgramosdejamónyorkporfavor y le pregunta que cómo está, pero como la camarera está escuchando el midi no le oye y se va. Luego la camarera (más maquillada que en el bar como si en vez de estar en un cuadro fuera a desfilar para Pronovias en noche de fiesta) está con su novio mirando un cuadro. Su novio es como un cruce entre Boy George y un gato adicto al eyeliner (bravo por la maquilladora), hablan del cuadro pero en realidad hablan de ellos (guau), rompen, y ella pregunta qué sientes y él le dice tal chorrada que ella dice que ya no le quiere. Yo tampoco querría a alguien que me roba el gloss para hacer transformismo. Les echa del recinto el segurata farlopero que al ver a la camarera se muerde el labio de abajo como diciendo: otro chochito. Luego vemos a una mujer mayor (más maquillada que la camarera en la secuencia del cuadro) al lado de su marido enfermo. De pronto le viene un flash y empieza a hablar con su marido en plan explicando todo, todo, todo: yo siempre te quise, quiero que vuelva a llover, recuerdo las primaveras contigo…HE TENIDO QUE PERDONARME A MÍ MISMA PARA PODER PERDONARTE. Luego se sube como un Koala (la postura que adopta es indescriptible, sólo he visto algo similar en el director´s cut de El Exorcista) a la camilla del marido y se queda a dormir ahí. Viene la enfermera que resulta que es la mujer a la que le lamieron el chichi y le dice que tiene que bajarse de la camilla (normal, porque más del cincuenta por ciento de las muertes son por accidentes de caídas de camillas). La enfermera se hace una prueba de embarazo y está embarazada. Hay que decir que las secuencias del hospital se rodaron cien años después (o antes) de las del bar porque ella lleva un color de pelo diferente, otro corte diferente y está más delgada. No pasa nada porque total aquí hablamos de sentimientos y eso no se va a notar. La enfermera (que lleva una raya blanca encima del ojo y mucho gloss pero como tiene los labios finos no se nota) tiene un compañero de trabajo gay y tienen una conversación reveladora sobre los promiscuos que son los gays y frívolos (ahora estamos en un programa de en clave de ja, pero nadie ríe). Al hospital llega el exnovio de la camarera después de hacer su casting para SuperDrag ese programa de variedades presentado por Manolo Artiles, y se encuentra con la vieja maquillada para una boda y le dice “hola Mamá”. Hablan de que él no se habla con el padre, luego él se lo cuenta a la enfermera, la enfermera se tropieza con una mujer de la limpieza (que es la segunda en todo el mediometraje que más maquillaje tiene), la enfermera se fuma un cigarro, la cajetilla pone FUMAR MATA y ella lo tira porque quiere tener el hijo. El exnovio de la camarera y su madre se duermen apoyados uno en otro y el padre se despierta y todos se alegran. La de la limpieza le regala unos patucos a la enfermera. Me he olvidado de que a todas estas, la camarera, (que luce una ALL STARS rojas robadas a un ORCO), está en un videoclub eligiendo una peli y se encuentra con el segurata farlopero y le recomienda Woody Allen, y la camarera la enseña a cámara por si alguien no la había visto. Luego la camarera estudia en el TEA con sus All STARS de orco y se encuentra con el segurata que es como Pepe Benavente porque está en todos lados y quedan para ir al piso a ver la película. Cuando llegan al piso, la camarera tiene cara de qué hago aquí (pero no aquí en el piso sino aquí en este mediometraje), le hacen coger un calcetín sucio puesto ahí por la de atrezzo, y sentarse a beber vino. La camarera lleva un anillo doble de dados y unos pendientes de mariposas, digo yo que es esoterismo Naif. Luego viene la secuencia de sexo que parece sacada de un dvd de Kamasutra: los secretos del sexo tántrico. Por la mañana se despiertan y la camarera tiene cara de grima. Hablan y ella le pregunta qué sientes (es una especie de Alien venida del espacio que trata de saber qué sienten los humanos, digo yo) como no le contesta lo que quiere se va y él se queda solo. La camarera camina por la calle (con un primer plano de los ALL STARS de orco rojos) y se encuentra con el camarero forzudo levanta botes de Actimel y se sonríen: podemos imaginar que se lo tira y luego le pregunta qué siente. Así hasta que acabe con toda la raza humana. Al final suena la canción del Ismael Serrano bipolar mientras todos están en soledad, mejor o peor (así como en Magnolia pero en canario) y se acaba como profundo. Ah, el exnovio de la camarera se encuentra con un furby maquillado con sombra de ojos azul y mucho gloss que da abrazos gratis, al principio no se los da, pero luego sí: hay un cambio en el personaje, bien aplicada la teoría.
Dicho lo cual:
1. Odio las ALL STARS de orcos.
2. Odio los mediometrajes.
3. Odio el gloss.
5. Odio los diálogos extraterrestres que explican la trama.
Aquí el trailer http://vimeo.com/32364096